Ana Colina, un hasta luego
Han pasado 30 días, Ana. Dicen que el tiempo cura, pero este primer mes se ha sentido extraño: una mezcla entre la incredulidad de que ya no estás y la certeza absoluta de que tu energía sigue aquí, en el Caroní que tanto amaste. Hoy no escribo solo para la abogada brillante o la exconcejala que recorrió los pasillos políticos; escribo para la mujer detrás de la profesión, del cargo. Esa Ana de calidad humana invaluable, para quien el "don de gente" no era una estrategia, sino su forma natural de respirar. Me conmueve recordar cómo convertías a amigos, conocidos y vecinos en familia. No había distinciones para ti; quien se acercaba recibía tu atención genuina, ese don de servicio que llevabas a flor de piel y que te hacía escuchar con el corazón antes que con las leyes. Miro nuestra Guayana y es imposible no ver tu huella. Pienso en esa lucha incansable por la ordenanza de Ciclovías , ese proyecto que tejiste junto a un equipo multidisciplinario no por vanidad política, s...








